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Editorial

Resumen para el programa Adrenalina Golf, de la FMG, transmitido en Imagen TV, el pasado miércoles.

Aprender de los mejores

Fernando de Buen

Para muchos, la semana Santa, independientemente de las creencias espirituales de cada persona o familia, implica contar con algunos días de descanso, recogimiento o reflexión, según el caso, pero, para los golfistas infantiles y juveniles destacados de nuestro país, representa la oportunidad de participar en el más importante torneo nacional de la Federación Mexicana de Golf, para las nuevas generaciones: el Campeonato Nacional Interzonas Lorena Ochoa, que la semana pasada celebró su edición 59.

En una racha sin precedentes en las últimas décadas del golf mexicano, la Zona Centro ganó por quinta ocasión consecutiva la Copa Challenge, superando a las otras seis representaciones nacionales que mandaron equipos a este gran torneo.

No es la primera vez que surge una hegemonía de triunfos continuos por parte de una determinada asociación en infantiles-juveniles. Sin revisar su veracidad y valiéndome solamente de mi muy dudosa memoria, recuerdo que las asociaciones de Occidente (GADO), Norte y Valle de México, al menos, han tenido rachas de victorias consecutivas en este torneo en las últimas tres décadas, pero no creo que alguna de ellas haya llegado al número que hoy celebra Golf Zona Centro. Esta afirmación podría no ser tan aventurada, si menciono que hace dos años los citados campeones se llevaron para siempre sus vitrinas la presea original, por haberla ganado tres veces seguidas.

¿Cómo puede una misma asociación ganar el campeonato infantil- juvenil más importante del país de 2015 a la fecha?, En el video que antecede a este artículo, el presidente de Golf Zona Centro, Jorge Cárdenas, da una respuesta extensa, de la cual rescato solamente tres de sus primeras palabras, sin menospreciar al resto: «… es la unión…».

Por supuesto, la unión es la base que sustenta el éxito de este increíble equipo de trabajo, pero, me parece que a Cárdenas le faltó incluir en su respuesta la palabra esfuerzo.

Hablo de esfuerzo, porque organizar una gira anual para las nuevas generaciones de golfistas, implica muchísimas horas de trabajo para el Comité organizador de la propia asociación y para los clubes que fungen como sede de cada etapa del circuito.

Hablo del esfuerzo que hacen los socios de cada club anfitrión, quienes sacrifican el golf de fin de semana —o, en el mejor de los casos, aceptan la cortesía de algún club vecino que les abre las puertas—, y del staff de profesionales y marshalls que se vuelcan en la atención de los competidores y sus padres; del que hacen los caddies, sabiendo que sus servicios no serán requeridos durante dos días, con la consecuente ausencia de ingresos.

Hablo del esfuerzo que implica para los padres el trasladarse con sus hijos —los que juegan y los que no— a otras ciudades, con los gastos por uso de automóvil, peajes, gasolina, hoteles y viáticos, durante varios fines de semana, dejando atrás las libertades que suelen disfrutar cuando no existe ese compromiso.

Hablo del esfuerzo para sincronizar a los 23 clubes que conforman esta asociación, pertenecientes a los estados de Aguascalientes, Guanajuato, Michoacán, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas.

Desde luego, la savia que alimenta al esfuerzo es, precisamente, la unión entre los integrantes de esta magnífica institución.

¿Hay algo en la metodología de estos multicampeones que no se puede replicar en el resto de las asociaciones para hacerlas más competitivas? Simplemente, no lo creo. Quizá por la juventud de la Zona Pacífico —apenas en su segundo año de vida—, podría no haber todavía una unión consolidada entre los clubes que la integran, pero, en el resto del país, están dados todos los ingredientes para aplicar la fórmula ganadora en sus nuevas generaciones.

Todas las organizaciones cuentan con campos y clubes de primer nivel, todas tienen como máxima prioridad el golf infantil y juvenil y todas desean fervientemente terminar con la hegemonía de los invencibles del Bajío; lo más importante: todas cuentan con golfistas cuyo potencial los puede llevar muy lejos.

Con lo que no parecen contar los ávidos adversarios, es con el compromiso inalienable que conllevan las dos palabras clave del éxito de Golf Zona Centro: «unión» —mencionada por Cárdenas— y «esfuerzo», añadida por este escribidor.

Quizás estoy equivocado y son otros los motivos que llevan al éxito de unos y el fracaso de otros, pero, al menos, queda esta reflexión como una invitación a GADO, Norte, Pacífico, Sur, Sureste y Valle de México, a crear una renovada mística en la búsqueda del triunfo, y un compromiso indeclinable con el esfuerzo y sacrificios que ello conlleva.

Por no dejar…
Antes de cerrar, me tomo la libertad de hacer una crítica y acompañarla de una propuesta. El nombre del máximo trofeo de esta justa —Copa Challenge— es simplemente horrible y no tiene ninguna originalidad, ya que existe la detestable costumbre en México de bautizar a casi todos los trofeos de torneos oficiales de la misma forma. Propongo, pues, que el trofeo de la competencia femenil lleve el nombre de la anfitriona y se convierta en la Copa Lorena Ochoa; que la presea varonil sea bautizada como Trofeo Rafael Vélez —en homenaje a quien podría considerarse como el más grande promotor del golf infantil y juvenil en la historia del golf mexicano y, la hoy Copa Challenge cambie su nombre al de Copa FMG. Ya es hora de hacer esas modificaciones.

Si tiene eco mi sugerencia, me atrevo a añadir una propuesta más: que el trofeo del México Internacional Amateur —antes Campeonato Nacional de Aficionados— lleve el nombre del campeonísimo Juan Antonio Estrada.

fdebuen@par7.mx