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Un emocionante Masters de principio a fin

Al final fue para Bubba Watson

Fernando de Buen


Bubba Watson
Fue una ronda final de antología. Un doble águila o albatros —2 en un par 5— por parte del sudafricano Louis Oosthuizen, embocando desde 253 yardas con un hierro 4, para convertirse en el primer jugador en la historia que logra esta hazaña en el hoyo 2, lo que además lo colocó como líder del torneo, fue la forma en la que los dioses del golf decidieron calentar el ambiente. Poco después hubo dos hoyos en uno en el famoso 16 de Augusta National, y la emoción concluyó con un mágico hierro 7 ejecutado por el eventual campeón Bubba Watson, que recorrió 155 yardas y giró 40 de izquierda a derecha, para dejar su bola 15 pies del hoyo en el segundo de desempate, para coronarse como campeón 2012 del Torneo de Maestros.

Pocos meses antes —debido aun polémico error de Dustin Johnson—, Bubba —cuyo verdadero nombre es Gerry Watson Jr.— accedió a la muerte súbita en el Campeonato de la PGA, pero terminó siendo derrotado por el alemán Martin Kaymer. En esta ocasión no desaprovechó la oportunidad de ganar su primer major, y dónde mejor que en el histórico territorio de Bobby Jones.

Pero se cumplió la máxima de la torta bajo el brazo.

Apenas dos semanas atrás el matrimonio Watson recibió en casa a Caleb, un bebé de un mes que decidieron adoptar, ante la imposibilidad de tener hijos biológicos. La alegría del nuevo miembro de la familia había opacado en alguna forma la tristeza por la pérdida del padre de Bubba, quien falleció poco después de la pasada Copa Ryder. Hoy, con la alegría del triunfo más importante de su vida y la llegada del nuevo integrante familiar, la vida de este bombardero zurdo de 33 años parece imposible de mejorar.

A mediados de la ronda final, el duelo parecía entre Oosthuizen, el sueco Peter Hanson —líder tras la tercera ronda—, el zurdo Phil Mickelson y, cerca del final, el inglés Lee Westwood y el estadounidense Matt Kuchar, quienes rozaron el liderato.

A Louis —ganador del Open británico en 2010— el albatros le alcanzó para amainar los efectos de sus bogeys en los hoyos 4 y 10, y nunca perdió el liderato. En cuanto se sintió presionado supo reaccionar en la forma adecuada y gracias a un extraordinario juego sobre el green, consiguió birdies en los hoyos 13 y 15. Terminó con 69 y 10 bajo par.

Para Mickelson, quien buscaba su cuarto blazer verde, la debacle llegó en el hoyo 4, par 3, cuyo golpe de salida impactó a la grada y terminó dentro de la maleza; lejos de tomar la vía segura —golpe y distancia— se decidió por el riesgo y pagó el precio: triple bogey. Descontó algunos golpes en los hoyos restantes pero apenas le alcanzó para tirar 72 y concluir en tercer lugar con 8 bajo par, empatado con Hanson (73), Lee Westwood (68) y Kuchar (69).
Watson había iniciado con bogey en el hoyo inicial, pero se repuso con birdies en los hoyos 2 y 5. Un bogey más en el hoyo 10 pareció dejarlo fuera de oportunidades, pero tuvo una magnífica reacción y consiguió birdies entre los hoyos 13 y 16 para empatar el liderato. Al acompañar a Oosthuizen en el penúltimo grupo de la final, los dos últimos hoyos se asemejaron a un duelo bajo match play.

La primera oportunidad para Bubba llegó en el último hoyo en regulación, donde pudo embocar desde 4 metros pero falló. Al decretarse la muerte súbita, comenzando en el 18, pudo ganar desde una distancia aún menor, pero tampoco atinó. Louis estuvo muy cerca.
Ambos se desplazaron al hoyo 10 para continuar con el desempate, pero tuvieron pésimas salidas. Tras golpear en un árbol la bola de Louis quedó en el césped alto, a 230 yardas del hoyo y, desde allí, intentó alcanzar el green, quedándose corto. Bubba, por su parte, estaba a sólo 155 yardas, pero su bola, a pesar de estar muy lejos del fairway, tenía una clara salida, pero para alcanzar el green, debía provocarle un impresionante efecto de hook a su bola. Así lo hizo y la esférica obedeció a sus deseos, desplazándose 40 yardas de izquierda a derecha —recordemos que Bubba es absurdo— hasta terminar apostándose en el green a sólo cinco pasos del hoyo. Al ver el tercer golpe de su adversario pasándose de la bandera y atestiguar que su intento de par había fallado por milímetros, al eventual campeón le quedaban dos oportunidades para ganar el torneo; en la primera de ellas dejó su bola pegada al hoyo, en la segunda consiguió su boleto a la inmortalidad.

Las emociones no se hicieron esperar y el campeón del Masters rompió en un llanto que habría de durarle largo tiempo.

Tres de los grandes, de quienes se esperaba una mejor actuación, sucumbieron ante los sagrados terrenos de Augusta. El número uno del mundo, el inglés Luke Donald tuvo un cierre de 68 —única ronda bajo par— para concluir en el lugar 32, con +3, empatado con el argentino Cabrera, excampeón de este torneo. El norirlandés Rory McIlroy tuvo un desastroso fin de semana —tarjetas de 77 y 76— para concluir empatado con Tiger Woods con 5 sobre par. El californiano, en cuyo closet se incluyen cinco blazers de color verde con el escudo del Torneo, tuvo una actuación para el olvido y no pudo romper el par de campo, firmando tarjetas de 72, 75, 72 y 74.

Concluyó así el primer grande del año y, sin duda, le hizo honor al adjetivo, pues fue un torneo excepcional, que cumplió con creces las enormes expectativas que había provocado.



«Si he tenido un swing, he tenido un golpe»
Bubba Watson

 


Lugar Jugador R1 R2 R3 R4 Total Par Ganancia
T1 Bubba Watson 69 71 70 68 278 10 $1,440,000
T1 Louis Oosthuizen 68 72 69 69 278 10 $864,000
T3 Peter Hanson 68 74 65 73 280 8 $384,000
T3 Matt Kuchar 71 70 70 69 280 8 $384,000
T3 Phil Mickelson 74 68 66 72 280 8 $384,000
T3 Lee Westwood 67 73 72 68 280 8 $384,000
7 Ian Poulter 72 72 70 69 283 5 $268,000
T8 Padraig Harrington 71 73 68 72 284 4 $232,000
T8 Justin Rose 72 72 72 68 284 4 $232,000
T8 Adam Scott 75 70 73 66 284 4 $232,000
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